Fue en mayo de 1993 cuando surgió la idea de fundar una nueva cofradía que desfilara en la Semana Santa de Murcia. A don Eugenio Sánchez Pablo, sacerdote rector de la iglesia de Santa Catalina, le pareció ilusionante el proyecto de establecer en este templo su sede canónica.
Posteriormente, se expone la idea al Cabildo Superior de Cofradías, que corrió a cargo de don Carlos Valcárcel Mavor, presidente de la Archicofradía de la Sangre, como ponente del proyecto. Se eligió el nombre de Caridad por ser esta virtud teologal que ordena el amor entre los seres humanos, como reflejo del amor a Dios, objetivo primordial de nuestras cofradías. La fecha definitiva de fundación de la Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad fue el 29 de junio del año 1993, festividad de San Pedro y San Pablo.
Quedó registrado dentro de sus estatutos, y como eje central, la veneración a los cinco misterios dolorosos del Santo Rosario: La Oración en el Huerto, La Coronación de Espinas, La Flagelación, Nuestro Señor Jesucristo Camino del Calvario y La Crucifixión de Cristo. Otro de los objetivos marcados era sacar una procesión de corte murciano, con todas sus singularidades, tales como la vestimenta, los ornamentos, los estandartes o los tronos.
El color escogido fue el rojo corinto, por ser éste el característico en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. El escudo fue diseñado por don Aurelio Roses Martínez. Así pues, los cofrades penitentes se caracterizan por la túnica de dicho color, en la cual llevan atado un cíngulo blanco, y desfilan con el rostro cubierto por un capuz con el emblema bordado de la cofradía. Calzan sandalias negras fraileras y cubren sus manos con guantes blancos. Portan una gran cruz de madera al hombro o un cirio en la mano, que alumbra la noche pasionaria. Los mayordomos desfilan con el rostro descubierto, mostrando por la abertura superior de la túnica las puntillas de color blanco y camisa y pajarita del mismo color, repitiendo airosas puntillas en las puñetas de las mangas. Del capuz penden a ambos lados unas cintas de seda blanca. Completan su atuendo, guantes blancos y zapatos de igual color con puntillas. Llevan en su mano derecha un cetro de metal coronado por el escudo de la cofradía. Los nazarenos estantes visten igual que los nazarenos penitentes, con la particularidad de que éstos llevan la túnica arremangada y ablusada, para evitar pisar los bajos, por el grave peligro que supondría. El "ablusa-miento" les permite guardar en el seno los caramelos, pequeños bocadillos, libritos con la historia de la cofradía, nazarenos de barro..., con los que obsequian a familiares, amigos y simples espectadores, en un gesto de generosidad. Desde la abertura del pecho dejan ver las solapas de una chaqueta bajo la cual se advierten camisa blanca y corbata. Calzan medias de "repisco", alguna de ellas bordadas; ligas de color rojo corinto y esparteñas. El titular de la cofradía es el Santísimo Cristo de la Caridad, escultura barroca, de carnaciones rosadas y sencilla en su estructura. Fue realizada por el escultor Rafael Roses Rivadavia, única obra de este artista que sale a la calle, puesto que el resto de sus trabajos permanecen, para su veneración, en los templos. La imagen fue bendecida el 5 de marzo de 1994 y salió por primera vez el día 26 de marzo de este año, pero debido a la premura de tiempo, el trono que la portaba, realizado por Juan Cáscales Martínez, hubo de salir a la calle sin el dorado característico que decora los tronos murcianos. Sin embargo, y a pesar de que en esta primera ocasión la cofradía sacó un solo paso, la nutrida hermandad que lo acompañaba dejó sobradas muestras de respeto, del fervor religioso y del rigor nazareno que sus miembros iban a aportar en años sucesivos a la Semana Santa murciana.



