El paso que abre el desfile procesional, Jesús en Getsemaní, es obra del escultor José Hernández Navarro y fue realizado en 1996. Desfila, como se ha indicado, con la llamada Hermandad de las Promesas, que está compuesta por quienes muestran su deseo de participar en señal de agradecimiento porque sus peticiones a Dios han sido atendidas. La imagen se encuentra bajo un olivo, donde Jesús, con los brazos abiertos, ofrenda al Padre su futuro inminente, mientras sus discípulos, ajenos al drama que se avecina al Maestro. duermen con la mayor indolencia. Son 26 los estantes que portan este trono. que pesa alrededor de 800 kilos. 

Jesús en Getsemaní

El Prendimiento


El paso original de El Prendimiento, que fue el titular de la cofradía sedera, era obra de Nicolás de Bussy y estuvo desfilando hasta la Guerra Civil. Tras la contienda, sólo quedó la cabeza de Jesús, por lo que se encargó al insigne escultor José Sánchez Lozano una réplica exacta del malogrado conjunto. Fue realizado entre 1947 y 1948. Pesa unos 1.200 kilos y es llevado a hombros por 28 nazarenos estantes.

El paso que recoge la escena de Jesús ante Caifas ofrece un sentido artístico muy diferenciado, pese a que los dos autores de las imágenes sean valencianos. El Cristo, con las manos atadas por un cíngulo, fue realizado por Damián Pastor, a finales del siglo XIX, mientras que el resto del conjunto, de 1944, pertenece a Salvador Castillejos. Hay un detalle que sobresale y centra esta escena de dolorosa emoción: el dedo que señala y acusa a Jesús, aunque este, con el rostro y la mirada serena, parece lejos de la situación que se vive. En conjunto, el trono pesa cerca de 1.300 kilos, que es portado por 36 nazarenos estantes.

Jesús ante Caifas

La Flagelación

Otra imagen llena de patetismo es la Flagelación de Cristo, probablemente una de las más completas y expresivas de José Sánchez Lozano. Muestra un rostro serenamente dolorido y el cuerpo encierra un acabado lleno de delicadeza, pese a las heridas que le han causado los azotes. Es un Cristo atado a la columna, totalmente consciente del drama que vive y aceptando una divina resignación. El peso del conjunto ronda los 700 kilos, que son portados por 18 nazarenos estantes.

El sereno patetismo apuntado anteriormente se crece en La Coronación de Espinas, siguiente paso del desfile. Es esta una de las obras más emocionantes de José Hernández Navarro, escultor tan continuamente relacionado, a lo largo de vida profesional, con la Semana Santa murciana. Mientras un sayón fija con fuerza sobre la cabeza de Jesús la corona de espinas, otro se mofa del trágico momento, con la lengua fuera y manteniendo en la mano una caña, con la que golpea las manos del Cristo sumido en un suspiro de impotencia. Grupo escultórico realizado en 1982 es llevado por 36 nazarenos estantes.

La Coronación de Espinas

Encuentro de Jesús con María en la Vía Dolorosa

En el desfile procesional, a continuación se producen dos encuentros de Cristo durante el camino hacia el Calvario: con su madre, en la Vía Dolorosa, y con la Verónica, La figura de Nuestro Padre Jesús Nazareno pertenece también a Sánchez Lozano y fue realizada en 1948; la de la Virgen es original de Miguel Martínez Fernández y data de 1923- Hay, lógicamente, mucho dramatismo en este encuentro, pues el agotamiento divino, expresado a través de una mirada perdida, lacera el corazón de la Virgen. El conjunto del trono, con un peso aproximado de 1.000 kilos, es portado por 28 nazarenos estantes.

RELACIÓN PASOS DE LA REAL, ILUSTRE Y MUY NOBLE COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDÓN

El Encuentro con la Verónica es un conjunto en el que aparecen la mujer, Cristo y Simón de Cirene y que encierra una brillantez inusitada en la textura de las imágenes, realizadas por Francisco Toledo, otro de los reconocidos escultores murcianos del siglo XX. El instante en el que la Verónica empaña el lienzo que porta en sus manos con la mezcla de sudor y sangre que despide el rostro de Jesús, parece estar fuera de la dolorosa vivencia en el camino del Calvario.

Encuentro con la Mujer Verónica

El trono que sustenta a las imágenes es obra del gran tallista Antonio Cardón Valverde. La escena representa a Jesús en el momento de ser apresado por los sayones del Sanedrín. El Maestro eleva la mirada al cielo, pidiendo al Padre que lo sostenga en esos momentos. Dos sayones judíos dan escolta a Jesús, mientras que un soldado romano hace ademán de capturarle desde la retaguardia. En recuerdo del pasado sedero de este paso y de toda la cofradía, durante la procesión se puede ver un manojo de capullos de seda en su parte delantera. 

La Verónica se muestra con un rostro joven y hermosamente sereno; Simón continúa aferrado a la cruz, cumpliendo su misión de socorro y ayuda, y el Salvador acepta, como agradecido, la compasión de la joven mujer, mientras permanece sentado en una roca del camino. Pero su rostro también muestra su abatimiento. Las imágenes fueron realizadas en 1953. El conjunto pesa 1.100 kilos y lo trasladan 32 nazarenos estantes.

El Ascendimiento

El Ascendimiento es de un realismo directo y estremecedor. Obra, también de Hernández Navarro, realizada en 1988, está compuesta por la imagen de Cristo, ya clavado en la cruz, y tres sayones que la alzan, para colocarla clavada en la tierra. Ese realismo se advierte en la impotencia de un Jesús ajeno totalmente a la increíble labor que desempeñan quienes mueven la cruz, como si se tratase de un objeto ordinario, y en los propios sayones, obcecados en lo que hacen, con la tensión en sus rostros y en sus músculos. El trono, de 1.100 kilos de peso, es portado por 36 nazarenos estantes. 

El paso del Santísimo Cristo del Perdón, también conocido como El Calvario. representa la escena en la que Jesús entrega su espíritu al Padre. Al mismo tiempo, su madre experimenta el dolor por la muerte de su inocente hijo en forma de puñal que le atraviesa el corazón. Al otro lado de la cruz, San Juan. el discípulo amado, se lleva la mano al corazón, ante la inefable visión de la muerte de su maestro. Por último, María Magdalena, la gran pecadora redimida, se aferra al leño sagrado, desconsolada, como en un intento desesperado de retener con vida al Cordero de Dios.

Santísimo Cristo del Perdón

Nuestra Señora de la Soledad

Nuestra Señora de la Soledad, que cierra el desfile procesional de la cofradía, es la viva imagen del dolor, del llanto, de la madre que pierde a su único hijo, pero también la de quien sabe que todo está en los planes de Dios. Es de una gran belleza, serena, casi silenciosa. De sus manos pende un rosario y, entre ellas, se observa un corazón de plata ensartado con siete puñales, como símbolo de los siete dolores de Nuestra Madre. Se trata de una imagen de vestir realizada por José Sánchez Lozano en 1943. El trono es del tallista Antonio Carrión Valverde, pesa unos 700 kilos y es llevado por 18 nazarenos estantes. 

La imagen del Cristo del Perdón es anónima, aunque algunos la atribuyen a Nicolás Salzillo y otros a su hijo, el inmortal Francisco Salzillo. La primera noticia que se sabe de esta imagen es que se encontraba en la ya derruida ermita del Calvario, ubicada en el Paseo del Malecón. De este grupo escultórico, la imagen que sí fue realizada por Francisco Salzillo es la de San Juan, que data de 1737, y cuyo boceto se encuentra en el Museo que lleva el nombre del escultor, situado junto a la parroquia de San Andrés. La Dolorosa es obra del más aventajado de sus discípulos, Roque López. y data de 1793, mientras que la imagen de María Magdalena fue realizada por Francisco Sánchez Araciel. en 1897, con motivo de la primera procesión de la cofradía, tras su refundación. El trono salió de las manos de Antonio Carrión Valverde y fue restaurado y cubierto con pan de oro de 24 kilates por los hermanos Noguera, entre los años 2006 y 2007. Pesa 1.000 kilos, aproximadamente, y es llevado por 28 nazarenos estantes.