El único paso de la Procesión del Silencio, el Santísimo Cristo del Refugio, es un Cristo de autor anónimo, fechado en el siglo XVII y portado a hombros por 32 cofrades. La marcha del trono se ordena por medio de un toque de campana de metal, que hace sonar con el mazo de madera de naranjo que hace años regaló a la cofradía murciana la de Jesús el Rico de Málaga. Le es-cokan un tercio de manólas alumbrantes a lo largo del recorrido procesional. El desfile emociona a cuantos lo contemplan, cuya devoción acrecientan las tradicionales corales que llenan de música sacra todo el itinerario. Nadie puede quedar indiferente ante el hermoso crucificado ni al contemplar los más de 300 nazarenos que le acompañan, vestidos con túnica de raso negra y cubierto el rostro con un capuz morado, sobre el que ostentan el escudo en bronce de la cofradía.



