Archicofradía de antiquísimo origen, fundada sobre el gran Triunfo de la Religión Cristiana, la Gloriosa Resurrección de Cristo. Apoyada en sus orígenes, hasta su Desamortización, por el convento de los Trinitarios de Murcia.
Archicofradía que ha vivido tiempos difíciles y de total inactividad, casi al borde de su extinción definitiva, por causa de guerras, epidemias, inundaciones y escasez de medios. De la que conocemos documentalmente que quedo bajo el patrocinio y amparo organizativo y económico de los procuradores y escribanos reales.
Aunque siempre renació tras periodos en que pareció extinguirse, por la mucha fe y decisión de diversos grupos de esforzados murcianos, quienes lentamente le fueron dando el esplendor y arraigo en la devoción que hoy tiene.
Destacando como hitos históricos a tener en cuenta, la constituciones de 1711 y otro documente de 1751 relacionado con el mismo. Que no descartan la posibilidad de hallar otros documentos más antiguos, referidos a los siglos XVI y XVII y que están por investigar en diversos archivos nacionales.
Referidos a la “Procesión de los Blancos”, para llegar al S. XX al año 1902, en que algunos fieles devotos murcianos decidieron reorganizar dicha procesión, teniendo que esperar hasta 1910 para poder realizar su propósito. Recibiendo la correspondiente censura eclesiástica y preceptiva aprobación del Gobierno.
Discurriendo con normalidad a partir de entonces hasta 1931, por causas políticas, sociales y económicas, reproduciéndose la penosa laguna procesional hasta 1947, en que un grupo de mayordomos y cofrades, continuadores de la entrega de sus ascendientes, tomó la firme decisión de reorganizarla definitivamente a partir del 28 de Marzo de 1948, con la salida de la parroquia de Santa Eulalia. La que se inició con el mismo número de pasos que en sus inicios, para enriquecerse y afianzarse en los últimos años, para llegar al gran esplendor que hoy tiene, con once tronos.



