Francisco Salzillo (1763). Escena llena de paz y tensión a la vez, donde Jesús y los doce apóstoles con expresiones diversas anticipan la institución del eje del Cristianismo, la Sagrada Eucaristía, y el momento de la traición, el comienzo de la Pasión de nuestro Señor. Salzillo representa a Judas en actitud inquieta, con túnica amarilla y sin la camisa huertana que sí atribuye al resto de las figuras, además de estrábico y pelirrojo, signos con los que el autor manifiesta su desprecio al apóstol traidor. La mesa está vestida con una vajilla del siglo XVIII y plena de alimentos, que cuidadosamente prepara su Maña Luisa Gómez Soubrier, en las mañanas de Jueves Santo. Este paso sustituyó a otro padre de don Francisco Salzillo don Nicolás Salzillo, hizo para la cofradía.




