Francisco Salzillo (1763). Escena llena de paz y tensión a la vez, donde Jesús y los doce apóstoles con expresiones diversas anticipan la institución del eje del Cristianismo, la Sagrada Eucaristía, y el momento de la traición, el comienzo de la Pasión de nuestro Señor. Salzillo representa a Judas en actitud inquieta, con túnica amarilla y sin la camisa huertana que sí atribuye al resto de las figuras, además de estrábico y pelirrojo, signos con los que el autor manifiesta su desprecio al apóstol traidor. La mesa está vestida con una vajilla del siglo XVIII y plena de alimentos, que cuidadosamente prepara su Maña Luisa Gómez Soubrier, en las mañanas de Jueves Santo. Este paso sustituyó a otro padre de don Francisco Salzillo don Nicolás Salzillo, hizo para la cofradía. 

La Santa Cena

La Oración en el Huerto

Francisco Salzillo (1754). Aunque nuestra admiración al maestro de la escultura barroca lo es por el conjunto de su obra, en esa sucesión de momentos de la Pasión, que tan celosamente ha guardado la Cofradía de Jesús, no podemos menos que considerar a este grupo escultórico como la obra más universal de su autor, "la perla de Salzillo", según la definió don Pedro Díaz Cassou, y lo es, por esa magnífica figura del Ángel, inspiración de poetas y escritores. Gabriel Miró, en su obra "El obispo leproso", relata la obsesión de una joven, María Fulgencia, por el Ángel de La Oración, al que singulariza dentro del conjuno dd paso. Un Ángel del que dijo Juan Orts Román, es "el único ángel "de verdad" que se puede contemplar en la tierra". El Ángel de Salzillo, el ideal de la belleza.

Francisco Salzillo (1763). Conocido popularmente como "El Beso". Tiene dos focos de atención: de un bdo. el imponente San Pedro, que con todo su vigor blande su espada para arrancar la oreja de Maleo, y en el centro, Jesús y Judas, esculpidos por 'Salzillo del mismo tronco de ciprés. Jesús mira con desdén a su apóstol, pero a la vez con el rostro sereno y digno de quien acepta su sacrificio en beneficio de toda la humanidad. En este paso destaca la figura de un soldado armado al estilo medieval. El anacronismo de Salzillo que sólo un genio pudo resolver de forma tan eficaz. Soldado que también reproduce en el paso de La Caída. En el siglo XIX, por el escultor Sánchez Araciel, se enlienzaron las figuras de Jesús y Judas, originariamente configuradas por Salzillo como imágenes de vestir. 

El Prendimiento

Jesús en la Columna

Francisco Salzillo (1777). Último paso que realizaría Salzillo para la Cofradía de Jesús. Aquí el maestro se aproxima al estilo neoclásico y nos presenta a Jesús con rostro resignado y compasivo ante los sayones. Según el profesor don Cristóbal Belda es un estudio completo del cuerpo humano en tensión, la de los sayones, y en reposo, el de Jesús, que con dulce expresión, mirada baja y sumisa y delicada anatomía se opone a la rudeza de aquéllos. Trono que muestra el perfecto equilibrio en la composición. Jesús está cumpliendo lo dicho en las Escrituras y acepta con Divina Fortaleza el mandato de Dios Padre. 

Francisco Salzillo (1755). Única imagen de la procesión que no se apoya en lo que refieren las Sagradas Escrituras. Delicadísima escultura de gusto italianizante que porta el paño con el rostro ensangrentado de Nuestro Redentor. Aquí también aparece el anacronismo de Salzillo, que viste a esta mujer con ropajes contemporáneos al autor. A finales del siglo XIX se perdió el paño original de Salzillo, y un pintor murciano afincado en París, Domingo Valdivieso, por encargo de su camarero, el conde de Roche, realizó otro con el que ha desfilado hasta los años 70 del pasado siglo. Este paño, realizado con sangre de carnero, contempla la imagen de Jesús con igual precisión por su anverso y su revés, técnica extraordinaria y de difícil explicación. Numerosos pintores murcianos han donado a la cofradía diferentes paños cuya salida se alterna en cada una de las procesiones del Viernes Santo, siendo el más repetido en los últimos 30 años el que hiciera el pintor lorquino don Manuel Muñoz Barberán

Santa Mujer Verónica

La Caída

Francisco Salzillo (1752) El primero de los pasos que Salzillo ejecutó de los que ahora posee la cofradía. Imagen imponente de Jesús, caído en tierra y la vista vuelta al Cielo; quizás la mejor expresión del rostro de nuestro Salvador salido de las manos de Salzillo. En el trono, además de Simón de Cirene y un soldado, un sayón que cogiendo el cabello a Jesús está a punto de descargar una maza sobre Él. Cuenta Luis Santiago Bado, primer biógrafo de Salzillo, del que fue contemporáneo, que el modelo en que se inspiró el gran maestro del barroco para la figura de ese sayón fue un vendedor ambulante de espliego que persiguió a Salzillo para matarle por haberle inmortalizado de forma tan cruel. Evidentemente, no lo consiguió, pues murió de viejo en la cama en 1783, a la edad de 76 años, muy avanzada edad para lo que corría en el siglo XVIII. Este paso lo hizo Salzillo por encargo de don Jesualdo Riquelme, que lo introdujo en la cofradía, después de otro paso anterior que hizo para la misma, de El Prendimiento, y que no fue del gusto de los señores mayordomos de la época. 

RELACIÓN PASOS DE LA REAL Y MUY ILUSTRE
COFRADÍA DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO

Figura anterior a la propia existencia de la cofradía y que en el año 1600 fue entallada por Melchor de Medina y Juan de Aguilera. Figura de vestir, de autor desconocido y que cuenta la historia que antes de 1600 la trajeron los padres agustinos de tierras centroeuropeas. Algunos autores sostienen que los pies y las manos son propios de Salzillo. Mirada penetrante de Jesús camino del Calvario que estremece y mueve a la compasión. Figura de gran fervor en Murcia y que en no pocas ocasiones fue sacada en rogativa para pedir agua en nuestra sedienta tierra. Esta imagen es llevada a hombros por mayordomos que van descalzos y con túnica larga, a diferencia que el resto, que es portada por cofrades estantes y con túnica corta. Después del quinario del último Viernes de Cuaresma es trasladada al convento de las monjas agustinas, para aliviarle el peso de su cruz, que antiguamente era portada por las hermanas en sus ratos de oración, y hasta el Miércoles Santo, en que es retornado a su iglesia. La cofradía conserva numerosas túnicas del nazareno, des-tancando por su antigüedad y belleza, la llamada túnica del centenario, de 1700, y la túnica del Baylio, de 1800.
 

Nuestro Padre Jesús Nazareno

La escritora Carmen Conde, en el libro "Por el camino viendo sus orillas", nos cuenta que cuando un día se miró al espejo, por primera vez en su vida se encontró guapa, y era porque se veía parecido con el Ángel de Salzillo. Es tan extraordinaria su belleza que no sólo se le ha considerado como fruto de inspiración divina, sino que fruto de la misma mano de Dios, como tantas veces ha relatado la leyenda, por medio del mendigo que caritativamente acogió Salzillo. B Ángel, protagonista del paso, no nos puede hacer olvidar al resto del grupo escultórico que representa las Bes edades del hombre: la juventud de San Juan, profundamente dormido; la mediana edad de Santiago, en sueño descuidado, y la madurez de San Pedro, en sueño y vigilia. De otra parte, el mismo Jesús, a pumo de caer, pero elevado por el consuelo, el del mismo Dios, a través de su Ángel. Ese Ángel y ese conjunto escultórico de Salzillo, aparte de poetas y escritores, también han movido a la piedad y a la oración, b auténtica finalidad con la que el maestro del barroco realizó su obra. 

San Juan

El discípulo amado de Jesús. La obra cumbre del barroco. Un muchacho adolescente que muestra toda su grandeza con el brazo a medio alzar, la mano dispuesta señalando y con la otra recogiendo el manto. Puesto en camino con tal soltura y movimiento, que un gran escultor español, Mariano Benlliure, dijo a sus estantes cuando contemplaba el paso del apóstol "Dejadlo, que anda solo". Esta imagen tiene tal significado en la historia del arte, que el Gobierno de la nación la pidió a la cofradía para formar parte de los tesoros del Pabellón de España en la Expo de Sevilla de 1992, siendo colocada en la misma entrada y como primera muestra del mejor arte español de todos los tiempos. Anteriormente también viajó a Sevilla para la Exposición de 1929

Francisco Salzillo (1755) imagen de vestir. El rostro, imagen profunda del dolor ante la tragedia del Kjo. Salzillo la vistió con túnicas de vivos colores, pues representa a la madre antes de la muerte del Hijo. Belleza y delicadeza sin par, al igual que la de los cuatro ángelotes que a sus pies cierran la composición de la imagen. Cuenta la leyenda que el autor contó a su esposa, doña Juana Vallejos, una desgracia de su hija, y que así pudo él captar ese gesto de dolor. No es posible creerlo, pues Salzillo, hombre de piedad y buen cristiano, era incapaz de tal felonía. Imagen que cuenta con mucha devoción popular y son muchos los hogares murcianos con una fotografía de la misma y que era tradicional incluir en el ajuar de las novias de la huerta de Murcia.

La Dolorosa

"Es la Dolo-rosa de las dolorosas", en palabras de don José Cuesta Mañas, ex director del Museo Salzillo. Sobre esa imagen se han inspirado numerosos escultores, incluso actuales que continúan este modelo iconográfico de Salzillo. El pasado 22 de octubre de 2006 fue coronada canónicamente por el Obispo de la Diócesis, doctor don Juan Antonio Reig Pía, en una ceremonia seguida por miles de murcianos.