Paso hecho por el discípulo predilecto de Salzillo, Roque López, en el año 1799. Consta de dos imágenes de vestir: Jesús sentado junto al Pozo de Jacob y la Samaritana de pie conversando con éste. Fueron restauradas tras la Guerra Civil de unas leves mutilaciones recibidas en los brazos por el escultor José Sánchez Lozano. Visten sendas túnicas bordadas en el siglo XIX, del que posiblemente viene la tradición de enjoyar ostentosamente a la mujer de Samarita. Procesionan sobre trono dorado realizado por el tallista Pujante en 1942 e iluminado a base de cera por ocho recargados candelabros también dorados del mismo autor. Es conducido por los hombros de 26 nazarenos estantes supervisados por su cabo de andas durante la procesión.



