Paso hecho por el discípulo predilecto de Salzillo, Roque López, en el año 1799. Consta de dos imágenes de vestir: Jesús sentado junto al Pozo de Jacob y la Samaritana de pie conversando con éste. Fueron restauradas tras la Guerra Civil de unas leves mutilaciones recibidas en los brazos por el escultor José Sánchez Lozano. Visten sendas túnicas bordadas en el siglo XIX, del que posiblemente viene la tradición de enjoyar ostentosamente a la mujer de Samarita. Procesionan sobre trono dorado realizado por el tallista Pujante en 1942 e iluminado a base de cera por ocho recargados candelabros también dorados del mismo autor. Es conducido por los hombros de 26 nazarenos estantes supervisados por su cabo de andas durante la procesión. 

La Samaritana

Jesús en casa de Lázaro

Trono realizado en 1985 por el escultor murciano José Antonio Hernández Navarro. Consta de cuatro imágenes todas ellas talladas en madera y policromadas que representan el momento en que Jesús, sentado en una mesa junto a su amigo Lázaro, habla con María, que está arrodillada a sus pies, mientras Marta sirve la mesa y protesta por la atención que el maestro dispensa a su hermana. Sustituye al paso homónimo destruido durante la Guerra Civil, aunque no representa el mismo momento que el anterior, que plasmaba el arrepentimiento de María Magdalena a los pies de Jesucristo. Va sobre trono tallado y dorado realizado en 1985 por Juan Lorente Sánchez y que también va iluminado por cera. Lo portan sobre sus hombros y dirigidos por su cabo de andas 36 nazarenos estantes.

Grupo efectuado en 1952 por el escultor murciano Juan González Moreno e integrado por 13 imágenes todas ellas talladas y policromadas. Se trata de Jesús con sus 12 apóstoles en los momentos previos a la institución de la Eucaristía. Es una de las mejores obras de su autor y tiene especial mérito por la cuidada y lograda composición y por la variedad de los rostros de las imágenes. Sustituye a uno anterior realizado por el valenciano Juan Dorado Brisa a finales del siglo XIX y que fue destruido en 1936. El trono fue realizado por el propio escultor en el mismo año de su ejecución y es portado anualmente por 40 nazarenos estantes sobre sus hombros bajo el mando de su cabo de andas. 

El Lavatorio

La Negación

Conjunto de dos imágenes que en su origen fueron realizadas por Nicolás de Bussy en el año 1699, aunque en la actualidad sólo se conserva la de San Pedro. La de Jesús fue realizada, aunque sin alcanzar la calidad de la original, por Gregorio Molerá Tora en 1947. Completa el conjunto un pilar sobre el que se asienta el gallo alusivo a las negaciones del santo pescador. La imagen de Cristo viste túnica bordada en el siglo XIX y porta corona de plata dorada dd siglo XVIII, aunque la vestimenta de San Pedro con bordados de bella factura no se logró salvar como la anterior. Es un paso muy popular en Murcia, conocido como el "paso del gallo". El trono sobre el que procesionaba desde 1899 fue destruido también en la Guerra Civil y sustituido por el actual, realizado por José María Gómez Sandoval en 1945. Lo portan durante la procesión bajo b supervisión de su respectivo cabo de andas 26 nazarenos estantes. 

Representa la iconografía de la Sentencia de Nuestro Señor Jesucristo desde el halcón de Pílalos. Aunque el original de Bussy (1699) estaba constituido por cuatro imágenes, en la actualidad lo componen cinco, de las cuales sólo el Cristo subsiste del anterior. La imagen de Jesús, de gran unción, es entera de talla, destacando la anatomía hercúlea del desnudo de la imagen. En una reciente restauración se recuperó su original aspecto luciendo pelo natural y manto de terciopelo carmesí, ya que durante el siglo XDC fue enlienzada y retallado el cabello. El resto de las imágenes son Pilatos y "el Berrugo", de Sánchez Lozano en 1945, que son réplicas de las originales perdidas durante la Guerra Civil.

El Pretorio

Las Hijas de Jerusalem

Representa iconográficamente el episodio de la Pasión en que Jesús consuela a las Hijas de Jerusalem durante su camino doloroso al Monte Calvario. El actual sustituye a otro de igual advocación desaparecido durante la Guerra Civil y que no representaba exactamente la actual escena, sino el encuentro de Nuestro Padre Jesús con la apócrifa Verónica. Las cinco imágenes contemporáneas son todas ellas de talla completa y realizadas por Juan González Moreno en el año 1956.

RELACIÓN PASOS DE LA REAL, MUY ILUSTRE,  VENERABLE Y ANTIQUÍSIMA ARCHICOFRADÍA DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Realizado en 1986 por José Hernández Navarro para sustituir otro hecho por Antonio García Mengual en 1980 de idéntica advocación que no había gustado. Se realizó este paso para representar el título de la antigua imagen que durante parte del siglo XVII la procesión penitencial de la cofradía, no representa al Ecce Homo, sino el momento en que Cristo, tras ser despojado de sus vestiduras, es conducido hacia la cruz. Lo componen tres Cristo, un soldado romano y un sayón, todas ellas de talla policromada. Destaca, como es propio de este autor murciano, la anatomía de todos los personales, especialmente del desnudo de Cristo y del sayón en plena tensión. Es procesionado sobre moderno trono dorado de Juan Lorente e iluminado por cuatro candelabros que portan cera. Durante el desfile procesional es portado por 32 estantes sobre sus hombros, dirigidos por su cabo de andas.

Cristo de las Penas

Santísimo Cristo de la Sangre

El titular de la archicofradía es obra del imaginero natural de Estrasburgo Nicolás de Bussy en el año 1693. En realidad, no es un crucificado, sino una imagen alegórica del Varón de Dolores siguiendo la descripción del capuchino San Buenaventura. Representa en sí el Lagar Místico, el momento supremo de la entrega de Cristo a los demás mediante su inmolación. Además, supone la imagen del Cristo Triunfal que exigía la Contrarreforma articulando las disposiciones conciliares de Trento. La imagen, cuyos pies se han desprendido de la cruz simulando la pisada de un vendimiador sobre las uvas. dando lugar al Vino Litúrgico que es derramado para la redención del mundo, contaba en su origen con cinco ángeles niños que recogían en oíros tantos cálices el Preciosos Fruto que manaba de las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, de los cuales sólo uno supervivió a los destrozos de la Guerra Civil. Además, dota a la imagen

Imagen realizada por el imaginero valenciano Juan Dorado Brisa en el ano 1905 para sustituir a otra anterior enlienzada de igual advocación que había sido realizada durante el siglo XIX por Santiago Baglietto. Es una escultura de talla completa en que se apuesta por una visión distinta del apóstol realizado en el XVIII por Salzillo para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús. De esta manera está concebida a la imagen y semejanza de la concepción tardío-romántica de la que era heredero en sus primeros años Dorado. Conserva la policromía tradicional del apóstol con la túnica verde y el mantolín rojo del que salen los estampados dorados por medio de la técnica del estofado. Su antiguo trono dorado concebido por Antonio López Chacón en 1886 con la tipología habitual del trono decimonónico murciano, aun para la imagen primitiva, fue destruido en 1936. El actual fue realizado tras la contienda civil por el tallista Pujante, siendo portado por 18 nazarenos estantes bajo la supervisión de su cabo de andas.

San Juan

La Dolorosa

Conocida popularmente como la Dolorosa del Carmen es obra del discípulo de Salzillo Roque López en el año 1787. Muestra la iconografía habitual murciana  de Dolorosa creada por Francisco Salzillo a raíz de la creación de su conocidísima obra de idéntica advocación para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno en 1755, sustituyendo como imagen mañana de la archicofradía a la Soledad creada por Bussy en 1699. Procesiona sobre el único trono decimonónico que conserva la cofradía, constituyendo además el mejor exponente de lodos los que componían la Procesión de la Sangre de finales del XIX. Lo diseñó Jiménez Arróniz, tallándolo él mismo, corriendo el dorado a cargo de Riera.

Los dos soldados romanos que cierran el conjunto son obra de Gregorio Molerá Tora en no reproducen ninguno al original de Bussy y son de escaso mérito artístico. El paso es popularmente conocido por el personaje del "Verrugo" (por las verrugas que tiéne en la cara), una figura de caricaturesco rostro y anacrónica vestimenta que quizás pueda representar a Barrabás, aunque en la actualidad no se ha podido comprobar este dato. El trono que reproduce en talla dorada el balcón del palacio de Pilatos es iluminado a base de luz de vela por cuatro candelabros tallados en madera y dorados que se sitúan en las esquinas del mismo. Es portado por 46 nazarenos estantes bajo la dirección de su cabo de andas. 

Destacan, sobre todo, las imágenes del Cirineo y de un pequeño niño que acerca tiernamente su mano a los dedos consoladores del Salvador, en el momento en que este último se vuelve hacia las hijas de Jerusalem. El trono, efectuado por el mismo escultor en la misma fecha de la ejecución de las imágenes, repite la tipología tradicional del trono murciano con cuatro candelabros mayores cu bs esquinas y otros menores en los diversos frontales del paso, todos ellos con cera. Es portado por 36 estantes al mando de su cabo de andas.

de un interés añadido el hecho de que fue la primera representación escultórica del Lagar Místico, del que ya existían por toda Europa y España múltiples cuadros y grabados desde la Edad Media. 

Está constituido por una esbelta peana tallada con formas animales rodeada por ocho fabulosos candelabros de madera que constituyen su principal atractivo por el gran número de velas que porta (88). Tras ser retirados los candelabros en los años 60 han sido recientemente restaurados y repuestos en su posición original. Rematando los cuatro frentes del trono cuatro "penachos" la- llados con motivos principalmente vegetales y que en su día fueron calados, constituyendo una malla de talla dorada, aunque en la actualidad aparezcan cegados por una superficie lisa de madera dorada. Lo portan durante las horas que invierte en procesionar 24 nazarenos estantes al mando de su cabo de andas. 

Es una talla anónima del siglo XVII, de la escuela granadina. En aquella comunidad se le dio culto en una capilla que había situada junto al Humilladero, el lugar donde se imponían castigos públicos a los reos. Tras un periplo por un monasterio de Coimbra (Portugal), la talla regresa a Murcia. Como curiosidad, la figura representa a un Cristo que abraza la Cruz, obla desconocida para la Semana Santa murciana. Su expresión denota el nombre de su advocación, abierta la boca, herido y extenuado, dirigiendo la al espectador como si intentara pedir ayuda.

Santísimo Cristo de la Humillación

Nuestra Señora de la Soledad

Obra de Gregorio Fernández-Henarejos Martínez, realizada en Murcia en el aAo 2004. Desfila por las calles sobre un trono de José Jiménez Arróniz. La imagen porta durante la procesión en sus manos el Lignum Crucis de la archicofradía, una astilla atribuida a la cruz donde Cristo fue muerto. La talla sale a las calles sobre un trono que Hernández Henarejos talló en el año 2004. El peso total del trono, que portan 24 estantes, es de 390 kilos, de los cuales 29 corresponden al peso de la imagen. Su expresión avatida denota cierta resignación en la amargura que el autor imprimió a la talla.




PASOS DE LA PROCESIÓN DE LA SOLEDAD